
Había una vez un árbol que tenía cara y hablaba. Unos niños, llamados Javier y Daniel, salieron del colegio y fueron a un bosque llamado “EL BOSQUE MÁGICO”. Entonces, vieron un árbol muy extraño, lo tocaron y el árbol mágico dijo: - ¡Deja de tocarme, niño, fuera de aquí!- y los niños salieron corriendo todo lo más deprisa que pudieron.
- ¡Ahhh, entonces ya entiendo por qué llaman a esto el BOSQUE MÁGICO!- dijo Javier
- ¡Claro, es verdad, ahora yo también lo entiendo!- añadió Daniel.
Fueron corriendo a sus casas para contárselo a sus padres y les llevaron al sitio donde estaba el fabuloso árbol. Cuando llegaron allí no vieron ni su cara ni nada, entonces les dijeron los padres a Javier y a Daniel: - ¡Pamplinas, no hay ningún árbol mágico, ¿no veis?, este árbol no se mueve!
Javier y Daniel respondieron a la vez: - ¡No, estamos seguros, este árbol se mueve y tiene cara!- y regresaron a casa un tanto decepcionados.
Al día siguiente, Javier y Daniel intentaron convencer a sus padres para volver al bosque. Al fin, los padres accedieron y cuando llegaron al lugar, se llevaron una sorpresa, pues el árbol estaba despierto. Los padres miraron hacia el árbol y el padre de Javier dijo: - ¡Tiene cara, no me lo puedo creer! A lo que Javier respondió: -¡Pues creetelo!
Javier y Daniel se pusieron a hablar con el árbol mientras los padres les escuchaban asombrados. Se pasaron horas conversando y llegaron a hacerse amigos.
Alberto García 4º A Prim.
Ganador Concurso Literario 4º Primaria
- ¡Ahhh, entonces ya entiendo por qué llaman a esto el BOSQUE MÁGICO!- dijo Javier
- ¡Claro, es verdad, ahora yo también lo entiendo!- añadió Daniel.
Fueron corriendo a sus casas para contárselo a sus padres y les llevaron al sitio donde estaba el fabuloso árbol. Cuando llegaron allí no vieron ni su cara ni nada, entonces les dijeron los padres a Javier y a Daniel: - ¡Pamplinas, no hay ningún árbol mágico, ¿no veis?, este árbol no se mueve!
Javier y Daniel respondieron a la vez: - ¡No, estamos seguros, este árbol se mueve y tiene cara!- y regresaron a casa un tanto decepcionados.
Al día siguiente, Javier y Daniel intentaron convencer a sus padres para volver al bosque. Al fin, los padres accedieron y cuando llegaron al lugar, se llevaron una sorpresa, pues el árbol estaba despierto. Los padres miraron hacia el árbol y el padre de Javier dijo: - ¡Tiene cara, no me lo puedo creer! A lo que Javier respondió: -¡Pues creetelo!
Javier y Daniel se pusieron a hablar con el árbol mientras los padres les escuchaban asombrados. Se pasaron horas conversando y llegaron a hacerse amigos.
Alberto García 4º A Prim.
Ganador Concurso Literario 4º Primaria
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