
El futuro del Seat
- Hola Papá.
- Hola hijo, venga vamos a casa en el coche.
- ¿Dónde está el coche? ¿Está lejos?, dije en tono cansado.
- Sí, un poquito, está en la otra punta del barrio.
- ¡Cóooooooomo! Dije, sorprendido.
- No había aparcamiento, lo siento hijo.
- Jopee, papá, protesté, cuando sentí que las piernas me temblaban de cansancio.
Entonces, de repente, apareció el coche a la vuelta de la esquina.
- ¡Qué susto me habías dado papá, pensé que tenía que andar muchísimo, después del día que he tenido hoy!
De repente escuché,… ¡pum!.
- ¿Papá?
Mi padre se había desmayado.
- Papá, despierta.
- Ya, hijo, ya.
- ¿Por qué te has desmayado?
- Porque te decía la verdad, te juro que había dejado el coche lejos.
- Pero eso no puede ser, el coche no ha podido venir solo.
- Mentira
- ¿Quién ha dicho eso?
- He sido yo, el coche, ejem, ejem,. Perdón, siempre se me queda la voz robótica.
Me quedé paralizado, no me lo podía creer…
- ¡Vaya, que guay! ¡nuestro coche está vivo!, dije impresionado.
- Venga, sube, chaval, bueno… Javi.
- ¿Sabes mi nombre?
- Claro, son casi 12 años llevando tu trasero en mi asiento, lo sé todo de vosotros, chavalín.
Sin pensármelo dos veces subí a ese coche “fantástico”.
- Bueno, ¿arrancamos?
- ¡Yujuuuuuuuuuuuuu!
- ¿Tienes nombre?
- Por supuesto, me llamo CHIC, mi nombre completo es CHIC, coche FANTÁSTICO.
- ¿De qué quieres que hablemos?
- ¿De verdad quieres que elija el tema de la conversación?
- ¡Claro!, ¿Porqué no?
- Es lo más bonito que me han dicho nunca. Mis otros amigos no me lo preguntaron jamás y los humanos que me descubren, menos.
Gracias, Javi, eres un buen chico.
- Bueno, no es para tanto. Estoy rodeado de muy buenas personas en mi familia y sobre todo entre mis amigos cuento con gente genial.
Ellos, chicos y chicas, me han enseñado a ser buena persona, me llamarás cursi, pero es lo que pienso.
- ¡No, para nada! Me parece muy bonito lo que has dicho. Yo nunca he tenido amigos, todos me pegaban en la carrocería y en las ruedas.
Oye, Javi, ¿querrías ser mi amigo, hasta que tu padre me envíe a la chatarra?
- ¡Por supuesto!, Pero mi padre no te va a enviar al chatarrero en muucho tiempo. Pero eso también depende de ti.
- No te preocupes, intentaré que estas ruedas y todo mi mecanismo no fallen.
- OK, CHIC. Bueno ya hemos llegado a casa y papá parece que se despierta.
- Oye Javi, ¿te importaría guardar este secreto? No quisiera que lo descubrieran.
- No te preocupes, no se lo diré a nadie.
- Bien, me parece bien.
- Es un secreto de niño a coche, dijimos al unísono, jajajajajaja
Justo al terminar la conversación papá se despertó,
- ¿Qué ha pasado hijo?
- Nada papá, que te has quedado dormido justo al llegar al aparcamiento.
Al día siguiente fuimos en el coche como siempre, sin que mi padre supiera que CHIC estaba vivo.
Los días pasaron y pasaron, hasta que un día retransmitieron una noticia alucinante por la tele:
“Les informamos que, después de años intentándolo, ¡se ha capturado al Biffoot! La mala noticia es, que, cuando lo iban a meter en la jaula del zoo, ¡el biffoot se escapó!
Señoras, señores, niñas, niños, no salgan de sus casas, ¡un Biffoot anda suelto por la ciudad!”
Entonces, yo, raudo y veloz, bajé al garaje a contarle a CHIC todo:
- No puede ser Javi!- dijo exasperado- No pueden haber atrapado al Biffoot. Yo creía que era solo una leyenda… Bueno, habrá que hacer algo.
- Sí, CHIC. Seguro que entre los dos, podemos hacer algo.
- Seguro Javi pero, creo que vamos a necesitar a tu padre…
- Pero, ¿estás seguro CHIC?
- Si, Javi, no hay más remedio.
- OK, CHIC, voy a llamarlo.
Rápidamente, subí a casa y se lo conté todo a mi padre.
- Guau, hijo! Lo que me cuentas es increíble.
- Sí, papá, no hay tiempo que perder, tenemos que detener esto, ¡y rápido!
Entonces, bajamos los dos al garaje y nos montamos en CHIC. A la hora encontramos al Biffoot.
- ¡Ahí está, Javi!
- Sí, ya lo veo.
- Tengo una idea, Miguel Ángel…
- Dime, CHIC.
- ¿Estás dispuesto a hacer lo que te pida aunque haya riesgos?
- Sí, cuenta conmigo.
- OK. Ahora coge esto, es la comida de los Biffoots.
- ¡Ah!, ya lo comprendo, es un cebo para atraparlo, ¿no?
- ¡Exacto!. Vamos o se irá enseguida.
- Voy.
Entonces mi padre se acercó sigilosamente pero…. de repente, ¡apareció la policía!
- ¡Quieto, no te muevas!
-
Al oírlos el pobre animal salió corriendo asustado.
- Vamos tras él, CHIC.
Seguimos al Biffoot hasta una pequeña cueva…
- Ahí está CHIC.
- Sí, vamos a por él.
Cuando lo íbamos a coger vimos una imagen conmovedora, estaba dando de comer a sus crías. Al verlo, entendimos la astucia del Biffoot. Se dejó atrapar por los hombres porque necesitaba comida y no sabía llegar a la ciudad, después cogió la comida y volvió a su refugio.
- Amigo CHIC, no lo capturemos, no quería hacer daño a nadie, sólo quería alimentar a sus crías.
- Sí ya lo veo, Javi.
Mi amigo CHIC y yo llevamos al Biffoot y a sus crías a un lugar seguro.
Pero de repente, llegó lo más triste, antes de que pudiéramos despedirnos de CHIC, su imagen también había desaparecido por arte de magia.
Me vi en mi habitación, ¡era mi cuarto! Entonces lo comprendí todo, ¡sólo había sido un sueño! , un bonito y mágico sueño.
- ¡Javier, despierta! ¿Cómo no te levantas?, vas a llegar tarde al colegio.
- ¡Oh, no! Me he dormido. ¡Ojala, estuviera aquí CHIC, -pensé-¡, él me llevaría al colegio rápidamente.
Entonces oí una voz…
- Corre, Javi, llegará tarde al cole…
- ¿CHIC? No, no puede ser. Será mejor que me lave la cara, debo seguir soñando…
Javier Díaz-Meco (1ºA ESO)
Primer premio. Prosa.
- Hola Papá.
- Hola hijo, venga vamos a casa en el coche.
- ¿Dónde está el coche? ¿Está lejos?, dije en tono cansado.
- Sí, un poquito, está en la otra punta del barrio.
- ¡Cóooooooomo! Dije, sorprendido.
- No había aparcamiento, lo siento hijo.
- Jopee, papá, protesté, cuando sentí que las piernas me temblaban de cansancio.
Entonces, de repente, apareció el coche a la vuelta de la esquina.
- ¡Qué susto me habías dado papá, pensé que tenía que andar muchísimo, después del día que he tenido hoy!
De repente escuché,… ¡pum!.
- ¿Papá?
Mi padre se había desmayado.
- Papá, despierta.
- Ya, hijo, ya.
- ¿Por qué te has desmayado?
- Porque te decía la verdad, te juro que había dejado el coche lejos.
- Pero eso no puede ser, el coche no ha podido venir solo.
- Mentira
- ¿Quién ha dicho eso?
- He sido yo, el coche, ejem, ejem,. Perdón, siempre se me queda la voz robótica.
Me quedé paralizado, no me lo podía creer…
- ¡Vaya, que guay! ¡nuestro coche está vivo!, dije impresionado.
- Venga, sube, chaval, bueno… Javi.
- ¿Sabes mi nombre?
- Claro, son casi 12 años llevando tu trasero en mi asiento, lo sé todo de vosotros, chavalín.
Sin pensármelo dos veces subí a ese coche “fantástico”.
- Bueno, ¿arrancamos?
- ¡Yujuuuuuuuuuuuuu!
- ¿Tienes nombre?
- Por supuesto, me llamo CHIC, mi nombre completo es CHIC, coche FANTÁSTICO.
- ¿De qué quieres que hablemos?
- ¿De verdad quieres que elija el tema de la conversación?
- ¡Claro!, ¿Porqué no?
- Es lo más bonito que me han dicho nunca. Mis otros amigos no me lo preguntaron jamás y los humanos que me descubren, menos.
Gracias, Javi, eres un buen chico.
- Bueno, no es para tanto. Estoy rodeado de muy buenas personas en mi familia y sobre todo entre mis amigos cuento con gente genial.
Ellos, chicos y chicas, me han enseñado a ser buena persona, me llamarás cursi, pero es lo que pienso.
- ¡No, para nada! Me parece muy bonito lo que has dicho. Yo nunca he tenido amigos, todos me pegaban en la carrocería y en las ruedas.
Oye, Javi, ¿querrías ser mi amigo, hasta que tu padre me envíe a la chatarra?
- ¡Por supuesto!, Pero mi padre no te va a enviar al chatarrero en muucho tiempo. Pero eso también depende de ti.
- No te preocupes, intentaré que estas ruedas y todo mi mecanismo no fallen.
- OK, CHIC. Bueno ya hemos llegado a casa y papá parece que se despierta.
- Oye Javi, ¿te importaría guardar este secreto? No quisiera que lo descubrieran.
- No te preocupes, no se lo diré a nadie.
- Bien, me parece bien.
- Es un secreto de niño a coche, dijimos al unísono, jajajajajaja
Justo al terminar la conversación papá se despertó,
- ¿Qué ha pasado hijo?
- Nada papá, que te has quedado dormido justo al llegar al aparcamiento.
Al día siguiente fuimos en el coche como siempre, sin que mi padre supiera que CHIC estaba vivo.
Los días pasaron y pasaron, hasta que un día retransmitieron una noticia alucinante por la tele:
“Les informamos que, después de años intentándolo, ¡se ha capturado al Biffoot! La mala noticia es, que, cuando lo iban a meter en la jaula del zoo, ¡el biffoot se escapó!
Señoras, señores, niñas, niños, no salgan de sus casas, ¡un Biffoot anda suelto por la ciudad!”
Entonces, yo, raudo y veloz, bajé al garaje a contarle a CHIC todo:
- No puede ser Javi!- dijo exasperado- No pueden haber atrapado al Biffoot. Yo creía que era solo una leyenda… Bueno, habrá que hacer algo.
- Sí, CHIC. Seguro que entre los dos, podemos hacer algo.
- Seguro Javi pero, creo que vamos a necesitar a tu padre…
- Pero, ¿estás seguro CHIC?
- Si, Javi, no hay más remedio.
- OK, CHIC, voy a llamarlo.
Rápidamente, subí a casa y se lo conté todo a mi padre.
- Guau, hijo! Lo que me cuentas es increíble.
- Sí, papá, no hay tiempo que perder, tenemos que detener esto, ¡y rápido!
Entonces, bajamos los dos al garaje y nos montamos en CHIC. A la hora encontramos al Biffoot.
- ¡Ahí está, Javi!
- Sí, ya lo veo.
- Tengo una idea, Miguel Ángel…
- Dime, CHIC.
- ¿Estás dispuesto a hacer lo que te pida aunque haya riesgos?
- Sí, cuenta conmigo.
- OK. Ahora coge esto, es la comida de los Biffoots.
- ¡Ah!, ya lo comprendo, es un cebo para atraparlo, ¿no?
- ¡Exacto!. Vamos o se irá enseguida.
- Voy.
Entonces mi padre se acercó sigilosamente pero…. de repente, ¡apareció la policía!
- ¡Quieto, no te muevas!
-
Al oírlos el pobre animal salió corriendo asustado.
- Vamos tras él, CHIC.
Seguimos al Biffoot hasta una pequeña cueva…
- Ahí está CHIC.
- Sí, vamos a por él.
Cuando lo íbamos a coger vimos una imagen conmovedora, estaba dando de comer a sus crías. Al verlo, entendimos la astucia del Biffoot. Se dejó atrapar por los hombres porque necesitaba comida y no sabía llegar a la ciudad, después cogió la comida y volvió a su refugio.
- Amigo CHIC, no lo capturemos, no quería hacer daño a nadie, sólo quería alimentar a sus crías.
- Sí ya lo veo, Javi.
Mi amigo CHIC y yo llevamos al Biffoot y a sus crías a un lugar seguro.
Pero de repente, llegó lo más triste, antes de que pudiéramos despedirnos de CHIC, su imagen también había desaparecido por arte de magia.
Me vi en mi habitación, ¡era mi cuarto! Entonces lo comprendí todo, ¡sólo había sido un sueño! , un bonito y mágico sueño.
- ¡Javier, despierta! ¿Cómo no te levantas?, vas a llegar tarde al colegio.
- ¡Oh, no! Me he dormido. ¡Ojala, estuviera aquí CHIC, -pensé-¡, él me llevaría al colegio rápidamente.
Entonces oí una voz…
- Corre, Javi, llegará tarde al cole…
- ¿CHIC? No, no puede ser. Será mejor que me lave la cara, debo seguir soñando…
Javier Díaz-Meco (1ºA ESO)
Primer premio. Prosa.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-